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25Abril2014

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Esquema de adoración al Santísimo Sacramento

(Se expone el Santísimo Sacramento)
CANTO: Cantemos al amor de los amores…


Lector: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. Incorporados a Jesucristo, glorifiquemos al Padre, en la alegría del Espíritu Santo.
Todos: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el Principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Lector: Señor Jesucristo, nosotros confiamos en tu amor y misericordia; queremos ser fermento vivo en nuestra Diócesis y por eso hoy nos postramos reverentes ante ti.
Todos: Queremos conocerte, amarte y servirte; queremos sufrir por ti, queremos vivir en ti, queremos estar en ti.

Lector: Queremos ser verdaderos discípulos de Ti; los que no duden, los que no titubeen, los que no se desalienten, los que no conozcan medias tintas, ni posturas ambiguas, los que lo den todo antes que traicionarte. Por eso en estos momentos de adoración ante Ti, en amigable intimidad, te rogamos que nos enseñes, que nos formes, y que nos enciendas en santa valentía, con el ferviente deseo de servirte.
Todos: Señor, eres nuestro Dios y Maestro: sólo Tú tienes palabras de vida eterna. Permite que conozcamos el don maravilloso de tu amor. Haznos apóstoles de tu Reino, miembros vivos de tu Santa Iglesia, haz que sintamos la alegría de ser discípulos tuyos y testigos ante nuestros hermanos.

Lector: En estos momentos sublimes de adoración, permaneceremos al pié de tu Cruz, como tu Madre y Señora, como San Juan, el apóstol de la invencible fidelidad.
Todos: Señor, nos acercamos a tu Santa Cruz, adorando el misterio de tu pasión, abrazamos tu cuerpo destrozado por los tormentos y ensangrentado por las heridas. Quisiéramos sentir en nuestras frentes culpables, la sangre que brota a raudales de tus llagas. Besamos tu rostro manchado de polvo, y de tus labios entreabiertos recogemos aquel grito “Tengo Sed” que abraza tu alma de sed divina. En firme vigilia, rodeamos tu cruz para descargar nuestros pecados e ingratitudes.

CANTO: Yo no soy nada
Del Santo Evangelio Según San Juan (15, 9-17)
Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de usted, y ese gozo sea perfecto. Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado.

No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegía  a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto; y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, Él se lo concederá. Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros. Palabra del Señor.

REFLEXIÓN GUIADA
Como los apóstoles, los sacerdotes y todos los cristianos somos queridos por Jesús. A ellos les pide hoy que permanezcan en su amor. Permanecer en el amor de Jesús significa cumplir sus mandamientos. Cuando vemos a un sacerdote que manifiesta un sincero gozo por su ministerio, estamos viendo, muy probablemente, a un sacerdote que permanece en el amor de Jesús. Oremos por nuestros sacerdotes para que se sientan contentos de serlo y vivan su vida en plenitud. Oremos también por los que manifiestan enojo por su vida y amargura por no haberse realizado.

Siervo es una persona que tiene obligación de servir a su amo, aunque no lo ame. Amigo es el que colabora por cariño con su amigo. Los sacerdotes son amigos de Jesús y trabajan voluntariamente con Él, porque conocen sus planes, están de acuerdo con Él y le ayudan a realizarlos.

¿Cómo elige Jesús? ¿A quién elige? ¡Sólo Él lo sabe! Él llama a hombres de muy diferentes ambientes, de diversas culturas y muy poco parecidos entre sí. Podemos decir con san Pablo, que llama de tal modo, que en las limitaciones de los llamados se manifiesta el amor de Jesús que actúa a pesar de los límites de la humanidad de sus sacerdotes.

Jesús sigue llamando y su llamado es en sí mismo un don para el llamado y un don para la Iglesia. Pidamos a Jesús que no deje de llamar en nuestros días, pero que llame más fuerte, porque su voz parece perderse en el ruido de nuestro mundo.

CANTO: Entre tus manos
Ser hijos de Dios es:
Lector: Estrechar con una mano la paternal mano de Dios tomar firme con la otra, la mano de mi hermano el hombre.
Todos: amar con corazón finito a aquel que es el infinito; y con amor ya infinito amar a su criatura, el hombre.
Lector: Perdonar todos los pecados, muy a pesar de mi pecado y humilde confesar mi falta para poder ser perdonado
Todos: De los triste enjugar las lágrimas y reír las risas que contagian, vivir la vida de los otros y de ellas hacer mi propia vida.

Lector: Pronunciar palabras sacrosantas y participar en la consagración del pan y del vino, Cuerpo Y sangre de mi Cristo que se entrega a nosotros.
Todos: Dar de comer a los hambrientos y sentirlos mis hermanos, hijos del mismo Padre.

Lector: Sentirme pequeño ante lo inmenso y descubrir en lo humano lo divino; mostrar a Dios más humano y hacer al hombre mas divino.
Todos: Hablar con palabras que no son mías y que a fuerza de decirlas se hacen vida; ¡como quisiera que mi propia vida, fuera palabra de Dios cada día!

Lector: Un regalo de esos que sorprenden porque nunca pensé que para mi fuera don de Dios que espera mucho de mí para mis hermanos que esperan en Dios.
Todos: Privilegio inexplicable en lo humano que solo se extiende en lo divino, extraño capricho del Eterno: don de su llamado mi respuesta.

Lector: Ser el mismo Cristo aquí en la tierra con envoltura falaz y pecadora, y vivir con eterno sobre salto de ser fiel, como El de mí lo espera.
Todos: Ser consciente de mi propia nada y aceptar de El todo en absoluto; si hago el bien, El es el que lo hace, mía es la boca suya la palabra.

Lector: Ser de la Madre de Jesús hijo en todo predilecto y como fue con el apóstol Juan que mi casa sea su humilde casa.
Todos: Vivir con Dios agradecido, haciendo de mi vida eucarística, al que todo lo dio y darlo con amor y alegría, todo a mi Señor Jesús. Amén.  


PLEGARIAS A JESUCRISTO
Lector: El pecado hiere el corazón de Cristo, priva al hombre de la vida divina, le arrebata el mejor de los dones, ofende a la justicia de Dios. Pidamos al Señor su misericordia sobre nosotros, sobre todos los cristianos de nuestra comunidad y también sobre nuestra familia.
Todos: Señor, míranos con ojos de misericordia y perdón; sentimos dolor por nuestros pecados e infidelidades, por haberte fallado y traicionado nuestra fe; no mires los pecados de nuestra vida, sino el amor, con que nos amaste en la Cruz.

PERDÓN SEÑOR, PERDÓN
Lector: Por nuestras debilidades, tibiezas o indiferencia ante tu Palabra.
Todos: Perdón Señor, perdón.

Lector: Por no cumplir tu santa voluntad; por los pretextos que ponemos a tu Amor y por todas nuestras cobardías.
Lector: Por la rutina en nuestra vida y en nuestra piedad, por las ocasiones en que nos desalentamos ante los sacrificios, por la pereza en practicar el bien, por la debilidad en arrancar nuestros pecados y defectos.
Lector: Por nuestra falta de fe y de compromiso apostólico, por nuestra apatía en la conquista de las almas, por no haber defendido los derechos de tu Reino.
Lector: Por no aceptar con docilidad y amor el Plan de Salvación que has formado sobre cada uno de nosotros.
Lector: Por las injusticias que cometemos con las personas que están a nuestro alrededor, desconociendo tu presencia en ellos, y alimentando neciamente  nuestro egoísmo.
Lector: Por nuestros pecados de omisión; porque tienes hambre y no te hemos dado de comer, estás desnudo y no te hemos visitado, vives en la pobreza y no te hemos socorrido.
Lector: Por la falta de unidad con nuestros semejantes, con nuestra familia o con nuestra Iglesia.
Dios, santificador y custodio de tu Iglesia, despierta en ella, por tu Espíritu, idóneos y fieles dispensadores de los santos misterios, para que por su ministerio y ejemplo el pueblo cristiano camine siempre por el camino de la salvación bajo tu protección. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

CANTO: A ti levanto mis ojos


PRECES A JESUCRISTO REY
Lector: Bendice Señor a Nuestra Santa Iglesia Católica.
Todos: Que Dios se digne fortalecerla, unirla, custodiarla en toda la faz de la tierra, Vivificándola cada día, extendiéndola hasta los últimos confines del mundo, para que ella a través de nosotros sus miembros, glorifiquemos a Dios Padre Omnipotente.

TE ROGAMOS, ÓYENOS
Lector: Bendice a nuestro Santísimo Padre el Papa………., a nuestro Obispo…….., sucesor de los apóstoles, y a todos los sacerdotes que rigen el pueblo santo de Dios.
Todos: Te rogamos, óyenos.

Lector: Bendice a nuestro pueblo y a sus gobernantes, para que haya justicia, paz y bienestar, en nuestra comunidad y en nuestra patria.

Lector: Bendice a nuestra familia y a toda nuestra comunidad parroquial.

Lector: Bendice a los que están en su trabajo o en su hogar y por el más necesitado de tu gracia.

Lector: Bendice a nuestros hermanos más pobres, a los que sufren alguna enfermedad, a los que se encuentran recluidos y privados de su libertad, y a los que no tienen trabajo, un techo seguro o un hogar.

Lector: Bendice a todos los niños para que reciban de los adultos un buen ejemplo, educación, respeto y amor.

Lector: Bendice a todos los matrimonios, y especialmente por aquellos que se encuentran en problemas para que encuentren la unidad y la paz.

Lector: Bendice también a los que menos se interesan por tu reino, por los que no te conocen, por los que son indiferentes a las necesidades de sus semejantes.

Lector: Bendice los trabajos apostólicos y evangelizadores de nuestra diócesis, de nuestra parroquia, y de toda tu Iglesia.

CANTO: Te doy gracias Jesús

DAME SEÑOR
Dios mío, dame el día de hoy fe para seguir adelante;
Dame grandeza de espíritu para perdonar;
Dame paciencia para comprender y esperar;
Dame voluntad para no caer;
Dame fuerza para levantarme si caído estoy;
Dame amor para dar;
Dame lo que necesito y no lo quiero;
Dame elocuencia para decir lo que debo decir;
Haz que yo sea el mejor amigo de mi familia y de mis amigos;
Haz de mí un instrumento de tu voluntad;
Hazme fuerte para recibir los golpes que me da la vida;
Déjame saber qué es lo que tú quieres de mí;
Déjame tu paz para que la comparta con quien no la tenga;
Por último, anda conmigo y déjame saber que así es. Amén.



CANTO
ORACIÓN Y BENDICIÓN
El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe.
El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio.
El fruto del servicio es la paz

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