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18Abril2014

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Vestimenta Papa

¿Por qué es blanca la ropa del Papa?

Sotana blanca.- La sotana es una vestimenta usada por sacerdotes y religiosos de la Iglesia Católica Romana, también usada en las Iglesias Ortodoxas y Orientales, en la Comunidad Anglicana y en algunas Iglesias reformadas. Es una pieza de tela por lo general negra, que llega hasta los pies, por la parte de las piernas es similar a una túnica, pero unida a la parte del torso, formando una pieza única. En la Iglesia Católica Romana, tiene botones por la parte delantera y al centro, en las Iglesias Ortodoxas y Orientales es más común la forma cruzada y rematada por un lazo a la cintura.

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Jornada de la Vida Consagrada

Jornada de la Vida Consagrada

Juan Pablo II la instituyó en 1997, para recordar qué sería del mundo sin los religiosos
La Jornada de la Vida consagrada se celebrar cada año en la fiesta que hace memoria de la presentación que María y José hicieron de Jesús en el templo “para ofrecerlo al Señor” (Lc 2, 22).

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Clases de religión

Los hijos y la religión

G. K. CHESTERTON.- una joven madre me dijo: “No quiero enseñarle ninguna religión a mi hijo. No quiero influir sobre él; quiero que la elija por sí mismo cuando sea mayor”.

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Semana de oración

La unidad de los cristianos

Rebeca Reynaud.- Tradicionalmente, la Semana de oración por la unidad de los cristianos se celebra del 18 al 25 de enero. Estas fechas fueron propuestas en 1908 por Paul Watson para cubrir el periodo entre la fiesta de san Pedro y la de san Pablo. Son unos días de súplica a la Santísima Trinidad pidiendo el pleno cumplimiento de las palabras del Señor en la Última Cena: “Padre Santo, guarda en tu nombre a aquellos que me has dado, para que sean uno como nosotros” (Juan 17,11).

La oración de Cristo alcanza también a quienes nunca se han contado entre sus seguidores, dice Jesús: “tengo otras ovejas que no son de este redil, a ésas también es necesario que las traiga, oirán mi voz y formarán un solo rebaño con un solo pastor” (Juan 10, 16). En el Octavario por la Unión de los Cristianos pedimos por nuestros hermanos separados; hemos de buscar lo que nos une, pero no podemos ceder en cuestiones de fe y moral. Junto a la unidad inquebrantable en lo esencial, la Iglesia promueve la legítima variedad en todo lo que Dios ha dejado a la libre iniciativa de los hombres. Por eso, fomentar la unidad supone al mismo tiempo respetar la multiplicidad, que es también demostración de la riqueza de la Iglesia.

En el Concilio de Jerusalén los Apóstoles decidieron no imponer “más cargas que las necesarias” (Hech 15, 28). Con ocasión de este octavario podemos dar un paso en ese identificarnos con los mismos sentimientos de Jesús, la oración y mortificación pidiendo por la unidad de la Iglesia y de los cristianos. En estos días pedimos al Señor que acelere los tiempos de la ansiada unión de todos los que creen en Dios, pues sólo existe una Iglesia verdadera.

La Iglesia es Santa porque es obra de la Santísima Trinidad, aunque también está compuesta por criaturas con miserias: esta aparente contradicción marca un aspecto del misterio de la Iglesia, la cual es divina y también humana, porque está formada por hombres y los hombres tenemos defectos, todos somos polvo y ceniza (Ecclo 17, 31). Nosotros mismos no somos capaces sino de sembrar la discordia y la desunión, pero Dios nos sostiene para que sepamos ser instrumentos de unidad, personas que saben disculpar y reaccionar sobrenaturalmente.

Demostraría poca madurez el cristiano que ante la presencia de defectos en cualquiera de los que pertenecen a la Iglesia, sintiese tambalear su fe en la Iglesia y en Cristo. La Iglesia no está gobernada por Pedro, Pablo o Juan, sino por el Espíritu Santo. Nuestro Señor funda su Iglesia sobre la debilidad pero también sobre la fidelidad de unos hombres, los Apóstoles, a los que promete la asistencia constante del Espíritu Santo.

La predicación del Evangelio no surge en Palestina por la iniciativa personal de unos cuantos. ¿Qué podían hacer los Apóstoles? No contaban nada en su tiempo; no eran ricos, cultos, ni héroes; Jesús echó sobre los hombros de este puñado de discípulos una tarea inmensa y divina: “No me eligieron ustedes a mí, sino que soy yo el que los he elegido y destinado para que vayan y den fruto y su fruto sea duradero, a fin de que cualquier cosa que pidan al Padre en mi nombre, se los conceda” (Juan 15,16).

Desde hace siglos la Iglesia está extendida por los cinco continentes; pero la catolicidad de la Iglesia no depende de la extensión geográfica, aunque esto sea un signo visible. La Iglesia era Católica ya en Pentecostés; nace Católica del Corazón llagado de Jesús. Ahora como entonces, extender la Iglesia a nuevos ambientes y a nuevas personas requiere fidelidad a la fe y obediencia rendida al Magisterio de la Iglesia.



Desde hace dos mil años, Jesucristo quiso construir su Iglesia sobre una piedra: Pedro y el Sucesor de San Pedro en la cátedra de Roma es el Papa, Vicario de Cristo en la tierra. Hemos de dar gracias a Dios porque ha querido poner al frente de la Iglesia un Vicario que la gobierne en su nombre. En estos días hemos de incrementar nuestra plegaria por el Romano Pontífice y esmerarnos en el cumplimiento de cuanto disponga.

El Octavario concluye conmemorando la conversión de San Pablo. El principal apostolado que hemos de realizar en el mundo es contribuir a que dentro de la Iglesia se respire el clima de la auténtica caridad. Trabajar y orar por la unidad en Cristo es un proceso lento pero sólido y fructífero.

Invito a los católicos y a los no católicos pero creyentes en Cristo, a que nos dejemos unir por Quien es el centro de nuestra fe, Cristo es “Camino, Verdad y Vida” (Juan 14, 5), en lugar de pelearnos con un proselitismo agresivo y competitivo, esforcémonos en dar testimonio de Cristo en un diálogo respetuoso, sereno y abierto a los Dones del Espíritu Santo

Pidamos a Dios que todos los que creemos en Cristo seamos instrumentos de su amor, a fin de ser los testigos de su generosidad y de su justicia. Y ya que somos discípulos de Cristo, actuemos juntos allí donde existen necesidades.

Sagrada familia

Sagrada Familia

Pbro. Julián Romero Sánchez
Mañana domingo celebraremos a la Sagrada Familia (Jesús, José y María), en el misterio de la encarnación del Hijo de Dios, nos recuerda que la familia es el único y mejor medio de protección para la vida de los pequeños, para su crecimiento y la santificación del género humano; es el lugar donde Dios habla y actúa. La familia es una bendición, pues el mismo Hijo de Dios quiso tener una familia y vivir en ella; respetando todas las normas y costumbres de una familia judía normal.

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